la niña de los corales.
Baila la niña...
baila este run-run de las meigas
que no hay sur que nos iguale
al son celta de las gaitas.
Trenza y destrenza sus piernas
sangrando savias de bosques,
mientras al sur
unos ojos
desparraman chirimiri
-¡ay niña de los corales¡-
de morriña por las hojas con que alfombras
los ancestros
y sus bailes,
mientras entornas tu cuerpo
-niña-
¡ay niña de los corales¡
si lo que suena es la gaita.

(La gaita y la morriña, niña de los corales, son tu calma y tu perdición. Un abrazo bonita mía)