Así es exactamente, según refieren
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
- Horacio O'Clock
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Así es exactamente, según refieren
donde la verdad, según cuentan,
nunca llega a oírse y al que apenas,
según dicen, de las tinieblas
lo separa, ya sin ninguna esperanza,
la distancia de un hálito,
no merece más pretextos.
La fiebre de sus glóbulos derrama
obscenamente hombres implacables
que se despojan de los muertos
como quien ventila su cuarto
-así es exactamente, según refieren-
y alardean de su poderosa gangrena
mediante indultos al miedo, al odio,
a la palabra gruesa y a la sangre
que extraen de los pueblos
una y mil veces devastados.
Si la infancia, esa bestia festiva
tempranamente arrojada a la calle
de los escombros, y la mujer,
esa realidad en rebeldía
que, pese a los puños prisioneros,
anda y sigue andando y rompe
lo que haya que romper, afilaran
sus garras contra el sucio relente
de los hombres, según comentan,
es lo mejor que podría pasarle,
desde que la vida percutió en la tierra,
a una humanidad que se acuesta al lado
del abismo, pues abrirían sin demora
el diezmado futuro, recogiendo
a todas las víctimas para no olvidarlas
nunca más y, cerrando las llagas que lo arrasan,
harían del mundo un buen acuerdo humano.
-
E. R. Aristy
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Re: Así es exactamente, según refieren
Tu poema describe un mundo cruel e injusto dominado por hombres violentos, y plantea que la rebelión de la infancia y de las mujeres sería la única salvación para crear un futuro humano y justo. Crítica a una sociedad fría, vacía de verdad y gobernada por hombres despiadados que ignoran el dolor y la muerte.Horacio O'Clock escribió: ↑Mar, 04 Ago 2026 1:26 El mundo, el intransitable mundo
donde la verdad, según cuentan,
nunca llega a oírse y al que apenas,
según dicen, de las tinieblas
lo separa, ya sin ninguna esperanza,
la distancia de un hálito,
no merece más pretextos.
La fiebre de sus glóbulos derrama
obscenamente hombres implacables
que se despojan de los muertos
como quien ventila su cuarto
-así es exactamente, según refieren-
y alardean de su poderosa gangrena
mediante indultos al miedo, al odio,
a la palabra gruesa y a la sangre
que extraen de los pueblos
una y mil veces devastados.
Si la infancia, esa bestia festiva
tempranamente arrojada a la calle
de los escombros, y la mujer,
esa realidad en rebeldía
que, pese a los puños prisioneros,
anda y sigue andando y rompe
lo que haya que romper, afilaran
sus garras contra el sucio relente
de los hombres, según comentan,
es lo mejor que podría pasarle,
desde que la vida percutió en la tierra,
a una humanidad que se acuesta al lado
del abismo, pues abrirían sin demora
el diezmado futuro, recogiendo
a todas las víctimas para no olvidarlas
nunca más y, cerrando las llagas que lo arrasan,
harían del mundo un buen acuerdo humano.
Es un poema necesario. Abrazos

