Mentir con franqueza...
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
Re: Mentir con franqueza...
Te dejo un abrazo
Satír.
se me empezó a morir como un niño en la noche,
y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel
ciego, terrestre, oscuro,
con mi pecado adentro, con tu belleza cruel, y la justicia
sacándome los ojos por haberte mirado." Gonzalo Rojas
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Jorge Salvador
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Re: Mentir con franqueza...
Muchas gracias, compañero, celebro que así haya sido.
Vaya ese abrazo de vuelta hasta donde estés
- Rafel Calle
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Re: Mentir con franqueza...
En este poema vuelves a demostrar que se puede hablar de las cosas más serias sin perder la sonrisa. Esa sucesión de contradicciones —mentir con franqueza, callar usando la palabra, llorar muriendo de risa, subir bajando la cuesta— no busca el simple juego de ingenio, sino que refleja una manera muy tuya de mirar el mundo: con ironía, con escepticismo y, al mismo tiempo, con un profundo apego a la vida.
Bajo ese aire desenfadado hay una crítica constante a las convenciones, a las falsas certezas y a las pequeñas hipocresías con las que todos convivimos; pero nunca cae en el sermón; todo pasa por el filtro del humor, incluso cuando asoman asuntos tan serios como la muerte, el paso del tiempo o las relaciones humanas; esa mezcla de irreverencia y lucidez es una de las señas de identidad de tu poesía.
En el aspecto formal, el poema tiene un trabajo admirable. Mantener de principio a fin esos sextetos a base de versos hexadecasílabos compuestos yámbicos, con una cadencia tan firme y natural, no está al alcance de cualquiera. El ritmo o, mejor dicho, el monorritmo, avanza con una musicalidad que hace que el lector casi olvide la complejidad técnica que sostiene el poema. A ello se suma una rima consonante impecable y una estructura muy bien equilibrada (pareado y cuarteto), que refuerza esa sensación de estar escuchando una larga confesión dicha casi de un tirón.
Y, como suele ocurrir en tus poemas, el final deja una sonrisa. Esa mezcla de picardía, humor y complicidad con la que cierras encaja perfectamente con el tono de toda la composición y confirma que, detrás de tanta paradoja, hay alguien que ha decidido tomarse la vida con una saludable falta de solemnidad. Un poema muy reconocible, muy tuyo y, sobre todo, muy disfrutable.
Que te llegue mi más cordial enhorabuena por esta obra, compañero, junto a un fuerte abrazo.
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Jorge Salvador
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Re: Mentir con franqueza...
Querido y admirado Rafel, me dejas sin palabras una vez más. Lo que no está al alcance de cualquiera es que un poeta de tu talla y tu inteligencia le dedique los elogios que has dedicado a este poema y a mi humilde poesía.Rafel Calle escribió: ↑Lun, 27 Jul 2026 10:15 Jorge, estimado amigo y admirado colega:
En este poema vuelves a demostrar que se puede hablar de las cosas más serias sin perder la sonrisa. Esa sucesión de contradicciones —mentir con franqueza, callar usando la palabra, llorar muriendo de risa, subir bajando la cuesta— no busca el simple juego de ingenio, sino que refleja una manera muy tuya de mirar el mundo: con ironía, con escepticismo y, al mismo tiempo, con un profundo apego a la vida.
Bajo ese aire desenfadado hay una crítica constante a las convenciones, a las falsas certezas y a las pequeñas hipocresías con las que todos convivimos; pero nunca cae en el sermón; todo pasa por el filtro del humor, incluso cuando asoman asuntos tan serios como la muerte, el paso del tiempo o las relaciones humanas; esa mezcla de irreverencia y lucidez es una de las señas de identidad de tu poesía.
En el aspecto formal, el poema tiene un trabajo admirable. Mantener de principio a fin esos sextetos a base de versos hexadecasílabos compuestos yámbicos, con una cadencia tan firme y natural, no está al alcance de cualquiera. El ritmo o, mejor dicho, el monorritmo, avanza con una musicalidad que hace que el lector casi olvide la complejidad técnica que sostiene el poema. A ello se suma una rima consonante impecable y una estructura muy bien equilibrada (pareado y cuarteto), que refuerza esa sensación de estar escuchando una larga confesión dicha casi de un tirón.
Y, como suele ocurrir en tus poemas, el final deja una sonrisa. Esa mezcla de picardía, humor y complicidad con la que cierras encaja perfectamente con el tono de toda la composición y confirma que, detrás de tanta paradoja, hay alguien que ha decidido tomarse la vida con una saludable falta de solemnidad. Un poema muy reconocible, muy tuyo y, sobre todo, muy disfrutable.
Que te llegue mi más cordial enhorabuena por esta obra, compañero, junto a un fuerte abrazo.
No puedo por más que darte las gracias y repetir lo que te digo siempre, haces que mi poesía se convierta en mejor a través de tu sabiduría.
Gracias, querido amigo, ha sido un verdadero honor leer tus palabras. Te reitero mi más profunda admiración y respeto. Un fortísimo abrazo