Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
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Ana García
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Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
desvelo venas sofocadas.
El fósforo en las costillas
y la fragancia del laúd en las ingles.
Una linterna en el umbral de mi lengua
pegada al muro del fornicio
que al acecho
—te recoge y te inflama—
Fervorosa.
Ávida de sexo desgreñado.
A tuerca inglesa separo las uñas de musculosos dientes y sacudidas cutículas.
Momento propicio el tuyo
—turbulentamente—
te me quedas por el coño,
como un tajo eléctrico o una madriguera.
Van naciéndote ataduras, filamentos y estiletes en tu paladar.
Un céntrico mar se palpa encorvado
y
yaces como un raíl recién transitado.
* Refrán sexual que hace referencia a la necesidad de relaciones intimas.
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José Manuel Palomares
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Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Mi aplauso, muy bueno.
- Rafel Calle
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Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Menudo poema has escrito; entre deseo y necesidad me quedo con los segundo, porque quien se quede en la superficie verá una obra de alto voltaje erótico, pero quien se detenga un poco más descubrirá que detrás de esas imágenes late un cuerpo que se resiste a rendirse.
Conociendo la dolorosa batalla que libras cada día, resulta imposible no leer estos versos como una afirmación de vida. Tu cuerpo no pide únicamente placer; pide seguir sintiendo, seguir siendo territorio de emoción, de contacto, de esperanza, y eso convierte el erotismo en algo mucho más profundo que un simple impulso: lo transforma en una forma de resistencia.
Obviamente, no has elegido el camino fácil; no nombras el deseo: lo construyes con imágenes que sorprenden, que descolocan y que obligan al lector a entrar en tu lenguaje. Hay versos de una fuerza extraordinaria, donde la metáfora parece abrirse paso por sí sola, sin pedir permiso.
"Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece” está escrito desde un lugar muy íntimo, pero sin caer nunca en la confesión desnuda; conservas ese sello tan tuyo de convertir el cuerpo en un paisaje simbólico donde cada palabra parece tener más de un significado.
Y, bueno, al final, uno comprende que no estabas escribiendo solamente sobre el sexo. Estabas escribiendo, quizá sin proponértelo, sobre esa inmensa necesidad que todos tenemos de que alguien nos devuelva, aunque solo sea por un instante, la certeza de que seguimos vivos.
Ha sido un placer meterme en tus cosas, compañera.
Te envío mi deseo de que halles lo mejor del presente y del futuro, junto a un fuerte abrazo.
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E. R. Aristy
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Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Una celebración a la sexualidad humana, animal, al acto que os contiene y nos aturde de placer. El acto que nos concibe y nos embriaga de vidaAna García escribió: ↑Vie, 03 Jul 2026 18:17 A tientas, tu cuerpo, una bengala;
desvelo venas sofocadas.
El fósforo en las costillas
y la fragancia del laúd en las ingles.
Una linterna en el umbral de mi lengua
pegada al muro del fornicio
que al acecho
—te recoge y te inflama—
Fervorosa.
Ávida de sexo desgreñado.
A tuerca inglesa separo las uñas de musculosos dientes y sacudidas cutículas.
Momento propicio el tuyo
—turbulentamente—
te me quedas por el coño,
como un tajo eléctrico o una madriguera.
Van naciéndote ataduras, filamentos y estiletes en tu paladar.
Un céntrico mar se palpa encorvado
y
yaces como un raíl recién transitado.
* Refrán sexual que hace referencia a la necesidad de relaciones intimas.
En él hay un misterio; el espíritu que quiere amar y ser amado. Tu brillante pluma produce el resplandor puro de fuego.Abrazo Ana García. E.R.A.
- Julio Arroba
- Mensajes: 85
- Registrado: Dom, 28 Jul 2024 2:00
Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Y yo me atrevería a agregar que el otro componente del sexo —la risa— también ocupa un lugar decisivo en tu poema.
Ella y el deseo mezclados lo son todo en todas partes: se alternan, se funden, se superponen, mutuamente se reflejan y, lo que es más, se potencian.
En fin, me ha gustado muy en especial por lo sugerente esa imagen de las ataduras, filamentos y estiletes naciendo en el paladar.
El remate invita a su relectura.
¡Un beso enorme!
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Ana García
- Mensajes: 4173
- Registrado: Lun, 08 Abr 2019 22:58
Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Ortega tenía toda la razón, los pensamientos son la leche.José Manuel Palomares escribió: ↑Sab, 04 Jul 2026 16:42 Pero, Ana García, ¿a ti la carne todavía no te ha dejado de crecer? ¡Qué barbaridad!, y yo que hace años que entré en fase de decrecido. Decía Ortega que un pensamiento es lo más parecido a una erección mental, he de reconocer sinceramente, que he tenido, como poco, un pensamiento.
Mi aplauso, muy bueno.
Hombre, el deseo no deja de crecer . Cada edad tiene su aquel. A mí lo que me frena, con ciertas filigranas, es la puñetera salud. Y la postura del poema es complicada, aunque queda la memoria.
Rafael, en su comentario, lo ha clavado. Mi lucha es diaria.
Me alegra saber que has tenido buenos pensamientos.
Muchas gracias por tu lectura y buenas palabras.
Un abrazo.
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Ana García
- Mensajes: 4173
- Registrado: Lun, 08 Abr 2019 22:58
Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Rafel Calle escribió: ↑Dom, 05 Jul 2026 7:56 Ana, querida amiga y admirada colega:
Menudo poema has escrito; entre deseo y necesidad me quedo con los segundo, porque quien se quede en la superficie verá una obra de alto voltaje erótico, pero quien se detenga un poco más descubrirá que detrás de esas imágenes late un cuerpo que se resiste a rendirse.
Conociendo la dolorosa batalla que libras cada día, resulta imposible no leer estos versos como una afirmación de vida. Tu cuerpo no pide únicamente placer; pide seguir sintiendo, seguir siendo territorio de emoción, de contacto, de esperanza, y eso convierte el erotismo en algo mucho más profundo que un simple impulso: lo transforma en una forma de resistencia.
Obviamente, no has elegido el camino fácil; no nombras el deseo: lo construyes con imágenes que sorprenden, que descolocan y que obligan al lector a entrar en tu lenguaje. Hay versos de una fuerza extraordinaria, donde la metáfora parece abrirse paso por sí sola, sin pedir permiso.
"Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece” está escrito desde un lugar muy íntimo, pero sin caer nunca en la confesión desnuda; conservas ese sello tan tuyo de convertir el cuerpo en un paisaje simbólico donde cada palabra parece tener más de un significado.
Y, bueno, al final, uno comprende que no estabas escribiendo solamente sobre el sexo. Estabas escribiendo, quizá sin proponértelo, sobre esa inmensa necesidad que todos tenemos de que alguien nos devuelva, aunque solo sea por un instante, la certeza de que seguimos vivos.
Ha sido un placer meterme en tus cosas, compañera.
Te envío mi deseo de que halles lo mejor del presente y del futuro, junto a un fuerte abrazo.
Me he quedado sin palabras por este comentario tan acertado.
Derecho a sentir, a sobrevivir y poder gozar antes de que sea tarde. Hay días en los que me rindo y deseo que pase la noche a cobijarme.
Y otros en los que le grito a mi cuerpo que ya basta y que me dé un respiro. Y ahí quedó escrito el poema.
Estoy aprendiendo a sobrevivir con esta nueva etapa.
Gracias por meterte en mis cosas y desgranar, tan acertadamente, los versos de un poema del que no estaba segura si podía gustar.
Un beso enorme, Rafel.
- Alejandro Costa
- Mensajes: 7746
- Registrado: Dom, 13 Mar 2016 18:27
Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Tan solo te diré que es magnífico.
Yo, nunca podría llegar a este nivel.
Me sería imposible.
Otra de tus grandes obras
Un besazo.
Cuidate.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…
Me sobra el corazón (Miguel Hernández)
-
Hallie Hernández Alfaro
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- Registrado: Mié, 16 Ene 2008 23:20
Re: Carne que Crece, no Puede Estar si no Mece*
Ana García escribió: ↑Vie, 03 Jul 2026 18:17 A tientas, tu cuerpo, una bengala;
desvelo venas sofocadas.
El fósforo en las costillas
y la fragancia del laúd en las ingles.
Una linterna en el umbral de mi lengua
pegada al muro del fornicio
que al acecho
—te recoge y te inflama—
Fervorosa.
Ávida de sexo desgreñado.
A tuerca inglesa separo las uñas de musculosos dientes y sacudidas cutículas.
Momento propicio el tuyo
—turbulentamente—
te me quedas por el coño,
como un tajo eléctrico o una madriguera.
Van naciéndote ataduras, filamentos y estiletes en tu paladar.
Un céntrico mar se palpa encorvado
y
yaces como un raíl recién transitado.
* Refrán sexual que hace referencia a la necesidad de relaciones intimas.
La excelencia inflama el poema, querida Ana.
Una voz que liba, que alza; la palabra consigue todos los honores cuando es verdad inteligente, sensibilidad a todo vapor.
Me ha emocionado esta afirmación de tanta vida. Ya sabes, las hijas de Marte son recalcitrantes ganadoras.
Abrazo enorme.
PS: me han encantado los magníficos comentarios de los compañeros.

