Los de abajo
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
- Ventura Morón
- Mensajes: 5544
- Registrado: Mar, 29 Oct 2013 0:40
Los de abajo
A veces siento que debajo de mi casa hay otra.
Por la noche escucho los ruidos.
Creo que debe ser una hora distinta,
porque durante el día
parecen estar descansando.
Me he acostumbrado a su ajetreo sordo,
a los pequeños crujidos bajo la tierra,
a esa suma de voces
que a veces se mezcla con el aire.
Lo cierto es que no me interesa demasiado
lo que hacen allá abajo.
Casi siempre termino perdiéndome un poco
mientras su bullicio
se encaja dentro de mi mente
como un susurro suave que me adormece.
No sé si ellos me oirán a mí.
Por eso a veces pongo la música alta
y me pongo a cantar,
por si eso les acompaña
en su noche oscura.
Quizá demasiado oscura
debajo del peso de mis días.
Hay noches en que creo reconocer algunas voces
y contesto algo en soledad,
como si hubiese escuchado mi nombre.
Después me detengo.
No puede ser, me digo.
Este no está aquí ahora.
Esta tampoco.
Y sigo con mis cosas.
Pero hay noches
en que la casa entera parece ligeramente desplazada.
Como si algunas cosas
hubiesen seguido ocurriendo abajo.
No exactamente igual.
Sólo apenas distintas.
A veces pienso
que ciertas partes de mi vida
no terminaron de irse nunca.
Tanto acumulado aquí arriba
debe provocar alguna distorsión
dentro de su cielo,
si es que lo tienen.
Entonces me abrazo,
me doy las gracias
por haber llegado hasta aquí.
Luego apago la luz
como quien abandona una habitación pequeña,
mientras abajo
siguen encendidas mis otras vidas.
.
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- Horacio O'Clock
- Mensajes: 190
- Registrado: Sab, 06 Dic 2025 14:00
Re: Los de abajo
Un cordial saludo, amigo Ventura.
-
E. R. Aristy
- Mensajes: 16647
- Registrado: Dom, 11 May 2008 20:04
- Ubicación: Estados Unidos
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Re: Los de abajo
Un poema intrapsiquico excepcional en confección y poder sugestivo. Y más, deslumbrante, Ventura! AbrazosVentura Morón escribió: ↑Sab, 09 May 2026 22:55 ...
A veces siento que debajo de mi casa hay otra.
Por la noche escucho los ruidos.
Creo que debe ser una hora distinta,
porque durante el día
parecen estar descansando.
Me he acostumbrado a su ajetreo sordo,
a los pequeños crujidos bajo la tierra,
a esa suma de voces
que a veces se mezcla con el aire.
Lo cierto es que no me interesa demasiado
lo que hacen allá abajo.
Casi siempre termino perdiéndome un poco
mientras su bullicio
se encaja dentro de mi mente
como un susurro suave que me adormece.
No sé si ellos me oirán a mí.
Por eso a veces pongo la música alta
y me pongo a cantar,
por si eso les acompaña
en su noche oscura.
Quizá demasiado oscura
debajo del peso de mis días.
Hay noches en que creo reconocer algunas voces
y contesto algo en soledad,
como si hubiese escuchado mi nombre.
Después me detengo.
No puede ser, me digo.
Este no está aquí ahora.
Esta tampoco.
Y sigo con mis cosas.
Pero hay noches
en que la casa entera parece ligeramente desplazada.
Como si algunas cosas
hubiesen seguido ocurriendo abajo.
No exactamente igual.
Sólo apenas distintas.
A veces pienso
que ciertas partes de mi vida
no terminaron de irse nunca.
Tanto acumulado aquí arriba
debe provocar alguna distorsión
dentro de su cielo,
si es que lo tienen.
Entonces me abrazo,
me doy las gracias
por haber llegado hasta aquí.
Luego apago la luz
como quien abandona una habitación pequeña,
mientras abajo
siguen encendidas mis otras vidas.
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