- La espada y la pared-
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
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Israel Liñán
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- Registrado: Lun, 02 Mar 2009 0:38
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- La espada y la pared-
y eliminar los datos de navegación.
Pero no puedo olvidar su cuerpo arqueado,
sus gemidos telepáticos
clavándose en mi córtex.
Los cuerpos que nunca probó,
duros, firmes,
una medida capaz de reclamar
su fase oral más profunda.
Lo pedía a gritos,
y en el silencio
jamás lo pude intuir.
No se lo nieges,
-susurraba el estómago-
no seas patético, egoísta,
no seas hombre.
Y cierro los ojos y no soy capaz.
El cincel sobre la piedra,
la sonrisa del vampiro,
el ano dilatado,
la transformación se completa.
Una escultura de tres en movimiento,
dónde ella se convierte en el eje
del placer desnudo, crudo,
lubricando ambos miembros,
marcando el ritmo intermitente
aullando, sintiendo,
corriéndose a chorros,
viva, viva por primera vez.
Lo pedía a gritos
y en el silencio,
jamás lo pude intuir.
- Alejandro Costa
- Mensajes: 7359
- Registrado: Dom, 13 Mar 2016 18:27
Re: - La espada y la pared-
Me ha gustado.
Un abrazo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…
Me sobra el corazón (Miguel Hernández)
-
Hallie Hernández Alfaro
- Mensajes: 19950
- Registrado: Mié, 16 Ene 2008 23:20
Re: - La espada y la pared-
Israel Liñán escribió: ↑Lun, 02 Mar 2026 19:41 Sería mejor guardarlo dentro
y eliminar los datos de navegación.
Pero no puedo olvidar su cuerpo arqueado,
sus gemidos telepáticos
clavándose en mi córtex.
Los cuerpos que nunca probó,
duros, firmes,
una medida capaz de reclamar
su fase oral más profunda.
Lo pedía a gritos,
y en el silencio
jamás lo pude intuir.
No se lo nieges,
-susurraba el estómago-
no seas patético, egoísta,
no seas hombre.
Y cierro los ojos y no soy capaz.
El cincel sobre la piedra,
la sonrisa del vampiro,
el ano dilatado,
la transformación se completa.
Una escultura de tres en movimiento,
dónde ella se convierte en el eje
del placer desnudo, crudo,
lubricando ambos miembros,
marcando el ritmo intermitente
aullando, sintiendo,
corriéndose a chorros,
viva, viva por primera vez.
Lo pedía a gritos
y en el silencio,
jamás lo pude intuir.
Qué maravilla, Israel.
La has hecho vivir, el silicio ha despertado en su humanidad más apasionada. Es. El poema nos sobrevivirá, queridísimo amigo.
Quién sabe los átomos espabilados y brillantes que seguirán creando los cinceles del cerebro y encarnando en la materia que percibimos...
"Lo pedía a gritos,
y en el silencio
jamás lo pude intuir."
En estos 3 versos respiran las claves...
Abrazo enorme; gracias por venir.