Sólo un roce (L I)
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
- Carmela Viñas
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Re: Sólo un roce (L I)
Posee el brillo de la armonía y tiene frescura.
Un abrazo y muy Feliz 2026!
Recinto de las divinidades
en el vestir de la metáfora.
Encaje de su magnificencia.
https://filan2.blogspot.com/?m=1
- Víctor F. Mallada
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Re: Sólo un roce (L I)
Gracias, Horacio, por este detalle tan hermoso.Horacio O'Clock escribió: ↑Mar, 30 Dic 2025 1:57 Este es un poema sin conservantes ni colorantes que lleva la chispa, la magia, el duende, que lo convierten en una pequeña gran obra, digna de ser enmarcada.
Un saludo, amigo Víctor.
Víctor
- Víctor F. Mallada
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Re: Sólo un roce (L I)
Gracias, Carmela, por el detalle.Carmela Viñas escribió: ↑Mar, 30 Dic 2025 22:05 He disfrutado de la lectura de tu primer poema en Alaire, Víctor.
Posee el brillo de la armonía y tiene frescura.
Un abrazo y muy Feliz 2026!
Víctor
- Marisa Peral
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Re: Sólo un roce (L I)
Qué poder de transmisión tienen tus versos, Víctor.Víctor F. Mallada escribió: ↑Sab, 23 Jul 2011 12:20 SOLO UN ROCE
Sólo un roce en un tren de cercanías.
Sólo un roce.
Sin otras consecuencias.
Pitón en quinto espacio intercostal,
donde suena con fuerza el corazón herido.
Fue un suave frenazo. Imperceptible.
ligero movimiento de vaivén
y poco más.
Bajé la vista al suelo, con disimulo.
No volví la cabeza, ni vi quién eras…
No pasó nada… sólo un roce en un tren,
sin consecuencias.
Llevabas, recuerdo, zapatillas de esparto
de cinco cuerdas (cintas de rojo y negro
atadas por encima del tobillo).
Rossonera… quizás
de un Calcio que se juega
en campos de ciudad a la ligera.
¿Tu altura? No te vi.
Sospecho que la mía (qué más da…
si fue sólo un roce sin consecuencias).
Cuando el tren se detuvo
bajé al andén, sin prisas, sin agobios…
Volví la vista atrás, por si estuvieras…
pero no estabas.
Ahora sonrío, pensado en ti, en todo aquello.
¡Qué tonto fui!... qué tonto soy al recordarlo.
Pero al cruzar las plazas y las calles
de esta ciudad que nos acoge,
no dejo de mirar al suelo,
por si reconozco algún día entre la gente
un par de zapatillas de esparto… Tacón
de cinco cuerdas… mejor no sigo…
Qué más dará, mujer,
si no voy a jugar ese partido.
Víctor F. Mallada
He disfrutado esta lectura y me has hecho recordar unos ojos verdes con los que se cruzaron los míos en una parada de autobús.
A los 15 años todo se idealiza, nunca volví a verle pero no los olvido.
Felicidades por tu poema y un abrazo fuerte.
Marisa Peral Sánchez
¡Nunca te dejes poner
el tornillo que te falta.
Corre y se feliz!
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