Hallie Hernández Alfaro escribió:Después de la quinta sinfonía, en el primer loto de la rue Saint Michel,
aguardaban mi falda y tus zapatos limpios del Sena, azar glorioso.
Todavía el cielo oscurecido repartía guiones y copas por llenar.
Cerca de la torre invertida, con fuentes de rocío, te nombré en voz baja;
exilio casi umbilical, génesis de mi sangre huérfana; lo sabías todo.
Las sendas velaban el convenio de los ángeles; tú siempre, yo siempre.
No apuré el vuelo de las crisálidas, ni cedí el ópalo de tu destino.
Besé tus ojos de hechicero en Venus y acuné mi darma.
Hallie querida, nada resta decirte que no te hayan escrito, solo ponerme de pie ante ese París que conmueve. Un beso enorme.