Interrogantes sobre la entonación poética

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Interrogantes sobre la entonación poética

por Óscar Distéfano » Sab, 31 Ago 2013 4:15

Interrogantes sobre la entonación poética


entonación (según el Drae):
3. f. Ling. Modulación de la voz en la secuencia de sonidos del habla que puede reflejar diferencias de sentido, de intención, de emoción y de origen del hablante, y que, en algunas lenguas, puede ser significativa.

En poesía, sin dudas, la entonación es una característica determinante para la aprehensión del poema. Desde ya, sabemos que el tono es uno de los cuatro ritmos tradicionales que tiene la poesía castellana.

El ritmo de cantidad, se crea considerando el número de silabas métricas que tiene cada verso que conforma la estrofa.
El ritmo de intensidad, se crea con la disposición de los acentos prosódicos, o de intensidad, que aparecen en el verso.
El ritmo de timbre, se crea con la rima, que es la repetición total o parcial de ciertos fonemas al final o al interior de un verso.
El ritmo de tono, se crea con la entonación de los grupos fónicos. La longitud de cada grupo fónico (ascendente o descendente) junto a las pausas determinan el tono de la estrofa.

La importancia de la entonación, a la hora en que el poema llega a manos del lector, se hace patente en cuanto a la comunicación de los sentimientos.

El tema se me presenta con estas interrogantes fundamentales:
1 ¿Se puede afirmar que la poesía, recién al ser entonada, culmina su proceso de creación?
2 ¿Toda la poesía debe ser pasible de entonarse?
3 ¿Cómo se percibe la buena entonación en un poema?
Veamos:

1 Entendemos que la dramatización de un poema puede llevar al auditorio a una supravaloración del texto poético (como la apreciación de una belleza adornada), cuando el intérprete logra provocar en los oyentes el paroxismo de ciertos sentimientos. En este caso, las cualidades artísticas del actor influyen poderosamente en la aprehensión del poema, y nos es justo preguntarnos si, el poema en esta situación, no entra ya en el estadio del teatro, ya que el auditorio aprecia, no sólo el mensaje y la forma del poema, sino también la entonación, el timbre de voz, los gestos, la expresividad del declamador, conjunto de elementos que enriquece el poema más allá del trabajo propio del poeta. Pero, si recordamos que la poesía, en sus orígenes, estaba ligada indisolublemente a los elementos de la música y de la danza, y siendo conscientes de que el poema ha sido creado para leerse/declamarse (dada su naturaleza comunicativa), podríamos aceptar que sentirla en una dramatización, bien podría ser captar su naturaleza completa e ideal, lo que el propio poeta quizás tan sólo intuyó.

2 Antes de entrar en el tema de la exigencia de entonación, no estaría demás recordar que el proceso de la creación poética presenta cuatro elementos protagónicos:

a) El material poético: todo lo que es —o puede hacerse— realidad. Es el objeto en sí, sin la intervención del poeta.
b) El poeta: entra a tallar la percepción del material poético por el hombre, y esto se realiza en dos planos psíquicos: el afectivo y el intelectivo.
c) El poema: es la obra que surge del hombre a través del lenguaje. Es la mayor aproximación con lo que el poeta puede trasmitir su sentimiento, reconociendo que el lenguaje, dada su naturaleza lógica, no resulta el instrumento ideal.
d) El lector: es el destinatario de la obra, para él fue concebida. El hombre que lea el poema, lo modificará a su manera, le dará su propio aliento, lo hará suyo.

Lo cual nos advierte de que “el lector” es una pieza imprescindible de la cadena creativa, y que todo poema se crea con el fin de la comunicación; y como consecuencia de ello, la entonación, que es un elemento propio del lector, debe ser tenido en cuenta en una obra poética.

En este punto, quiero traer a colación una cita de Eliot: No hay que olvidar que la poesía verdadera puede comunicar al lector su mensaje antes de ser racionalmente entendida. ¿Y cómo puede ser esto posible? Entiendo que esa aprehensión del mensaje antes de entenderse, sólo puede ser posible gracias a la entonación (a la música), ya que el espíritu recibe el corpus del poema en un estado contemplativo (de la misma manera que se contempla un cuadro o se escucha una melodía), donde los sentidos tienen preeminencia sobre el razonamiento consciente. Si deducimos, de esta cita de Eliot, que el poema tiene dos formas de ser aprehendido: la contemplativa y la racional, y si recalcamos que el lector es el eslabón último de la cadena creativa, podemos aceptar que la entonación es absolutamente necesaria para que el proceso de gestación de un poema sea una realidad consumada. Y esto nos lleva, finalmente, a reafirmar que el cuidado de la forma, en cuanto a la generación de un ritmo “entonable”, debe ser una responsabilidad consciente de todo poeta que admite que el poema no es una propiedad enteramente suya.

3 La buena entonación. La entonación, si bien es cierto que depende de las cualidades artísticas, del talento del intérprete, no es menos cierto que depende de dos hechos fundamentales que se producen en el interior del poema: la pulcritud formal y la coherencia semántica. En el primer caso, ante desaliños gramaticales, mala puntuación, sintaxis enrevesadas, cacofonías, etc., difícilmente se pueda alcanzar una entonación que emocione estéticamente, ya que la entonación requiere la fluidez de las palabras engarzadas, y los errores lo que hacen es interrumpir bruscamente dicha fluidez. En el otro caso, ante mensajes oscuros, inextricables, metáforas inconsecuentes, imágenes desconectadas unas con otras, lexicografía equivocada (utilizando vocablos ambiguos), etc., se produce en el intérprete una sensación de rotura del lazo comunicativo, y pierde el ritmo y el estado de abstracción, y trasmite la desagradable impresión de una lectura mecánica.


Apuntes anecdotarios

-Jaime Sabines sabía imprimir diversos matices en la lectura de sus poemas. Su voz abaritonada gustaba mucho al público. Era un buen “entonador”.

-Se lee que Poe, Heine, Goethe, Garcilazo, entre otros, eran reconocidos por su habilidad para despertar determinadas emociones en su auditorio.

-Hoy en día, en muchos recitales de poesía, es notorio el clima tedioso ante la lectura de poemas, por deficiencias en la entonación, lo que explica la ausencia de público en estos eventos.

-Muchas veces (por no decir: casi siempre) el poeta que lee mal sus propios poemas, adopta una postura de artista incomprendido; pero, lo que realmente sucede, es que él mismo no ha encontrado la entonación adecuada para sus poemas.

-No es posible dar entonación a poemas carentes de hilación, con imágenes desconectadas que se toman al azar, con metáforas oscuras, que impiden descifrar la idea general del mensaje poético.

-Puede suceder que un buen poema sea mal entonado (declamado) y el poema se pierda. Y también puede darse el caso contrario.

-La idea clásica de la poesía es que pueda trasmitir una emoción en el auditorio (lo mismo que en el solitario lector).

-No le encuentro gracia alguna a declamar un poema surrealista o creacionista. La entonación no podrá nunca revestirse de emoción ante una sucesión de imágenes sin significado que no suscita dicha emoción en el intérprete.

-Muchos poetas suelen quejarse diciendo: “la gente no entiende poesía”. Yo pienso que hay poetas (y hubieron) que no entienden (o dejan de entender, al otro día) su propia poesía. Sucede, generalmente, con los poetas que experimentan con drogas (el caso más emblemático es el de Mallarmé).
Sigue la luz de tu luna interior; no ocultes la locura (Allen Ginsberg)



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